LOS TOPICOS SE REARFIRMAN GRACIAS A LA “CIENCIA”

 

               Ayer pude leer en varios medios de comunicación la noticia de la publicación del último libro de la neuropsiquiatra Louann Brizendine, El cerebro masculino, sobre las diferentes actitudes que hombres y mujeres mostramos respecto al sexo, y las conclusiones que de él se destacan son bastante curiosas, aunque habría mucho que discutir de si los fundamentos de dichos comportamientos son de origen biológico o más bien sociológico. No se puede negar que el currículum de esta señora es brillante, miembro del Consejo de Psiquiatría y Neurología y de la Junta Directiva de Examinadores Médicos y profesora de psiquiatría de la Universidad de California en San Francisco, sin embargo algunas de sus afirmaciones resultan demasiado condescendientes con ciertas actitudes machistas.

Louann Brizedine asegura, por ejemplo, que “Los hombres miran a las mujeres atractivas de la misma manera en que nosotras miramos unas bellas mariposas”. La verdad es que no sé en qué se basa al hacer esta afirmación, pero no creo que las mujeres nos excitemos ni nos sintamos sexualmente atraídas por una mariposa, por muy llamativas que sean sus alas. Y si estamos hablando de admirar “la belleza” como tal, sea de una mujer, de un hombre o de un cuadro, no tiene nada que ver con la potencia sexual de cada un@, sino con el placer visual de una imagen hermosa. O ¿acaso los hombres no pueden apreciar la belleza de una mariposa?

Siguiendo en la misma línea, afirma que “el cerebro femenino está condicionado a buscar seguridad y confianza en una posible pareja antes de que ella acepte tener relaciones sexuales. Pero el cerebro masculino está alimentado para emparejarse una y otra vez hasta que lo haga con alguien para toda la vida”. Eso señora Louann no tiene nada que ver con el deseo sexual, sino más bien con el rol que te impone la sociedad. Es muy sencillo: el hombre que se va con la primera que pilla, es un campeón, pero la mujer que acepta mantener relaciones sexuales frecuentes con hombres con los que no mantiene ningún vínculo sentimental, sigue siendo una puta, muy a pesar de encontrarnos ya en pleno siglo XXI.

Pero las lindezas de esta señora no quedan ahí: “A pesar de todos los estereotipos que apuntan a lo contrario, el cerebro masculino puede enamorarse tanto y tan rápido como el cerebro femenino, incluso hasta más.” ¿Alguien lo dudaba? ¿Por qué parece que tienen que ser siempre las mujeres las que necesiten estar perdidamente enamoradas para estar con un hombre? Los sentimientos no dependen del sexo de la persona, sino de la capacidad individual que cada un@ tiene para enamorarse.

Otras de sus brillantes conclusiones son: “los hombres siempre están pensando en el sexo”; “los varones piensan en sexo tres veces más que las mujeres”. Habría que analizar en qué contexto se sitúan los hombres y las mujeres de su estudio, es decir, si estamos hablando de una mujer que tiene su trabajo remunerado, se tiene que ocupar de las tareas del hogar y del cuidado de los hijos ella sola porque su marido no ha aprendido a conciliar las tareas de ambos, es normal que con tantas preocupaciones no le quede tiempo para pensar en el sexo y que al llegar a la cama lo que más le apetezca sea dormir. Si por el contrario, el hombre asumiera su responsabilidad y no tuviera tanto tiempo para mirarse el ombligo (o más abajo), veríamos cómo esa diferencia entre las veces que unos y otras piensan en el sexo se reduciría considerablemente.

               Este estudio me ha recordado a otro que salió publicado hace ya más de un año, en el que se decía que los hombres son infieles porque tienen un gen denominado alelo 334, aunque yo más bien le habría llamado caradura 365.

               Lo peor de todo es que a modo de conclusión afirma que “Esa es la realidad hormonal masculina y hay que aceptarla”. Estupendo, pues nada, ahora los hombres, cuando comiencen una relación, deberán advertir a su pareja de sus necesidades biológicas e incapaces de controlar de desar tirarse a todo lo que se ponga por delante. Y nosotras, que somos muy comprensivas, lo aceptaremos sin rechistar.

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LA PARIDAD EN EL MUNDO DEL EROTISMO

               

                  Ayer tuvo lugar en Zaragoza la fiesta presentación del Salón Erótico de Zaragoza (SEZ) que se celebrará en el mes de julio en la capital aragonesa. El cartel del acto era bastante sugerente:

Que la publicidad es engañosa, lo sabemos tod@s, pero lo de anoche fue sumamente descarado.

Para empezar, el precio de la entrada era abusivo, aunque si el espectáculo merecía la pena, no nos importaba pagar los 15 euros que pedían. Además, habíamos quedado con gente, así que no podíamos faltar. El chico de la puerta nos dijo que en el precio de la entrada iba incluida una consumición y un número para el sorteo de después. ¿Y el regalo que anunciaba el cartel? No hubo respuesta. Cuál fue nuestra sorpresa al descubrir además, que ni estaba incluida la consumición ni el sorteo se realizaría esa noche, sino en el Salón Erótico, esto es, en julio. Por supuesto, para participar en dicho sorteo habrá que sufragar primero los gastos de la entrada. Así que el contenido del regalo sorteado lo has pagado íntegramente y con intereses por adelantado.

               Por otro lado, el acto estaba anunciado para las 23 horas, aunque ya se sabe que este tipo de eventos nunca son puntuales, así que no pasaba nada si aparecíamos media hora tarde. Y tanto que no pasó nada, pues la fiesta comenzó a la 1 de la madrugada, no sé si porque la organización consideró que no había suficiente público (pues no lo hubo en toda la noche) o porque las “stars” que iban a actuar no habían llegado todavía. El caso es que estuvimos hora y media tratando de sacarle partido a la noche como mejor pudimos.

             Por fin comenzó el espectáculo con la intervención de nuestro genial amigo y humorista Agustín Martín, lo mejor de la noche. El resto de los números se podrían resumir en dos palabras: degradación de la mujer. Contando que entre el público había mujeres y hombres tanto hetero como homosexuales, sólo se preocuparon en satisfacer al colectivo de hombres heterosexuales.
Primero salieron a bailar tres chicas del público, que se ganaron, gracias a unos movimientos sensuales con muerdo incluido, un viaje por la ciudad en limusina (o eso fue lo que dijeron). Por supuesto, después no hubo chicos que hicieran lo mismo. Así que las chicas nos quedamos con las ganas de echarnos unas risas y recrearnos la vista por unos minutos. Después actuaron dos Drag Queens y acto seguido salieron a cantar tres raperos, mientras tres mujeres se desnudaban y se lo montaban entre ellas con la ayuda de un consolador.

                No me considero una persona especialmente recatada, pero sí me pareció injusto y discriminatorio el uso de mujeres para provocar la excitación del público. Luego, mucha gente se pregunta por qué hay muchas mujeres a las que no les gusta ni el porno ni los eventos eróticos, y la respuesta es muy sencilla: no hay oferta para nosotras. Existen otros establecimientos en Zaragoza (no voy a dar nombres) donde se preocupan de satisfacer a todo tipo de clientela ofreciendo un espectáculo lleno de arte, sensualidad, diversión y donde los artistas interactúan con el público. Que te lo pasas bien, vaya. Sin embargo anoche el descontento de los asistentes era generalizado.

                Yo no entiendo cómo hay mujeres que se prestan a ser vistas únicamente como meros objetos sexuales al servicio de los hombres. Luego nos quejamos de que sólo se nos valora como una imagen bonita que los hombres desean tener al lado para lucirse frente a otros. Para mí, un espectáculo es ante todo diversión, diversión para tod@s, pero ya veo que en este mundillo todavía seguimos siendo el payaso que hace reír al público, en lugar de formar parte de él.

              El resultado de la noche fue verdaderamente decepcionante Después de todo, me queda el consuelo de que no fui la única pringada de la noche.

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PROHIBICIÓN DEL VELO ISLÁMICO: ¿COARTAR LIBERTAD RELIGIOSA O LUCHAR CONTRA LA SUMISIÓN DE LAS MUJERES?

                     Hablar sobre aspectos que afectan a las religiones nunca fue un asunto fácil, pero todavía resulta más complicado si la religión en cuestión representa a una minoría de la población, mayormente inmigrantes, pudiendo así caer en la demagogia y el racismo con respecto al de fuera.

Estos días es noticia que una alumna musulmana de un colegio de Pozuelo de Alarcón (Madrid) se ha negado rotundamente a desproveerse del velo, llamado “hiyab”. El consejo escolar ha aconsejado a los padres de esta alumna que la inscriban en otro centro ya que éste prohíbe el uso de cualquier prenda que cubra la cabeza y/o el rostro (gorras, gorros, pañuelos, sombreros…). Tanto la niña como los padres ya han anunciado que ni piensan cambiar a Najwa de centro ni tampoco piensan quitarle el velo, además el presidente de la Federación de Entidades Religiosas Islámicas de España (Feeri), Mohamed Ali, anunció que emprenderá acciones legales contra el instituto de Pozuelo y que presentarán un recurso ante el Tribunal Constitucional. Queda así declarada una guerra más peligrosa de lo que parece a primera vista, ya que podrían multiplicarse los casos en el resto del Estado.

              En Francia ya están acostumbrados a lidiar con estas situaciones. Allí hace ya años que las niñas musulmanas saben que se tienen que quitar el pañuelo al acceder al recinto escolar y que pueden volver a cubrirse la cabeza una vez salgan del centro. La novedad es que ahora el país galo piensa vetar el uso del velo integral, llámese burka o nikab, incluso en la calle, y en Bélgica, hoy 22 de abril sus diputados van a decidir si prohibir totalmente su uso o no. Así que podemos ver que el asunto está en boca de todos los europeos.

Llegados a este punto me gustaría plantear varias preguntas a modo de reflexión: ¿son Francia, España, Suiza, Bélgica y muchos más países racistas en su conjunto?; ¿son Irán, Afganistán, Arabia Saudí y muchos otros, racistas en general?; ¿es el velo un símbolo principalmente religioso o un elemento para someter y esconder a las mujeres?; ¿impone el Corán, de manera explícita, el uso del velo para las mujeres?


Ahora voy a exponer mis respuestas:

              Aunque es cierto que en estos países europeos, los partidos fascistas están recibiendo cada vez más apoyos, no creo que la sociedad en su conjunto pueda denominarse como racista. Siempre ha sido difícil pertenecer a una minoría, pero en cualquier rincón del planeta. No olvidemos como trata Marruecos a su población bereber y saharaui; a los drusos y palestinos en Líbano; a los Kurdos en Irak, a la población asiática inmigrante en Arabia Saudí; a los tibetanos en China; a los indígenas en México o Guatemala… Y, sin embargo, todos estos países tienen algo en común: la población masculina continúa sometiendo de una manera u otra a la población femenina.

Respecto al tema del velo, parece que no hay un consenso en si las mujeres deben llevarlo o no. Conozco a más de una mujer musulmana que no lo lleva argumentando que el Corán no lo exige. Parece ser que en origen, el velo era una prenda que portaban las mujeres del profeta para distinguirse del resto de las féminas, así que hoy en día ya no tendría sentido llevarlo. Es curioso que durante la primera generación de inmigrantes en Francia prácticamente ninguna mujer hacía uso del hiyab, y, sin embargo, hoy en día es más habitual encontrar mujeres musulmanas con la cabeza cubierta.

Hay muchas culturas que siguen considerando al cuerpo femenino como algo sucio y que necesita ser escondido. Cuando veo a estas mujeres me vienen a la mente todas aquellas que desde principios del siglo XX lucharon por desprenderse de todos esos elementos que las oprimían: los tacones perdieron altura, los trajes de baño se fueron haciendo cada vez más reducidos, el sujetador fue durante unos años elemento de opresión y muchas mujeres optaron por no llevarlo, las faldas se fueron acortando y fueron poco a poco sustituidas por los pantalones, que dejaba así de ser una prenda exclusivamente masculina, las mangas de camisas y camisetas cada vez más cortas, los escotes más generosos y así hasta llegar a la vestimenta de la actualidad.

             Aquí hay dos cosas muy claras: lo primero es que queda patente la enorme necesidad de establecer un sistema laico en las instituciones públicas, donde no tenga cabida ningún elemento religioso (después cada un@ en su ámbito privado que practique la religión que le dé la gana) y segundo, que se deben respetar las costumbres del país. Yo sé que si voy a Irán, nada más bajar del avión deberé ponerme el chador, cosa que haré por respeto a la gente del país aunque me reviente la idea (y para evitar que me multen, claro está); así mismo, si en un establecimiento tienen unas normas habrá que cumplirlas (no siempre, hay algunas que carecen de sentido y que hay que luchar para modificarlas), en la medida de lo posible. Como anécdota personal, a mí me prohibieron llevar al colegio mis vaqueros rotos por las rodillas y mis camisetas XXL y me tuve que morder la lengua. Eso sí, me los ponía para salir por ahí sin ningún problema.

Gracias a miles de mujeres hemos avanzado mucho en los últimos años y no es cuestión de perderlo ahora.

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LAS NIÑAS YA NO QUIEREN SER PRINCESAS

 

              

 

 Ayer me quedé perpleja al escuchar una noticia que decía algo así: “La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, prohibirá los cuentos tradicionales, como Blancanieves o Cenicienta, por su concepción machista de los personajes femeninos”.

Así dicho a botepronto, suena a censura rancia. Aunque si profundizamos más en el tema, nos daremos cuenta de que el asunto no es tan simplista ni tan radical como lo quieran ver algunos.
La noticia, en realidad, anuncia la publicación de una guía de materiales didácticos bajo el lema “Educando en Igualdad” con el que se pretende fomentar la igualdad entre los más pequeños y prevenir la violencia de géneros.

               Los bebés nacen con un sexo definido, pero no con un género. Todos se comportan de igual manera, independientemente de que sean niñas o niños. A medida que van creciendo, sus comportamientos van diferenciándose cada vez más. ¿A qué se deben estas diferencias? ¿Es genético o más bien fruto de los comportamientos establecidos y aceptados por la sociedad?

Si analizamos en su conjunto, en la mayoría de los cuentos tradicionales la mujer es la pobre desgraciada maltratada por la sociedad que necesita de un príncipe azul que la salve, que la lleve a su castillo y finalmente la tome como esposa. Blancanieves es maltratada por su madrastra y tiene que huir porque su vida corre peligro. Cuando llega a la casa de los enanitos, ellos le dicen que “—¿Quieres cuidar de nuestra casa? ¿Cocinar, hacer las camas, lavar, remendar la ropa y mantenerlo todo ordenado y limpio? Si es así, puedes quedarte con nosotros y nada te faltará” (¿acaso Blancanieves no sabía hacer nada más?). Un día la madrastra convertida en anciana le ofrece una manzana envenenada (sin pasar por alto la referencia a la maldad femenina evocada en el Génesis, donde  Adán y Eva fueron expulsados del paraíso por culpa de ella, profes, que fue quien le incitó a morder la fruta prohibida) y solamente podrá recuperarse cuando su príncipe la bese; Cenicienta es obligada a trabajar día y noche como sirvienta de su madrastra y sus hermanastras, a pesar de ser de sangre noble, porque el palacete donde viven pertenecía a su padre, pero todas sus posesiones le fueron arrebatadas por estas malvadas mujeres; la Bella durmiente es condenada por el hada mala a pincharse con una aguja y sólo despertará con un beso; la Sirenita debe enamorar al príncipe para salvar a su padre que ha sido secuestrado por Úrsula, la bruja del mar, y como estos cuentos podríamos seguir citando otros muchos.

                ¿Os habéis percatado de que son las mujeres las mayores opresoras de otras mujeres, llevadas por la ira y la envidia que les provoca la belleza de la protagonista buena, y que solo podrán salvarse gracias a la intervención de un hombre? Seguro que no os suena raro.

Estos cuentos no son solo historias para dormir a los niños y niñas, sino que se les está inculcando un modelo, que les gusta, no lo vamos a obviar, pero no se les da opción a escuchar historias diferentes. En todos los cuentos encontramos los mismos patrones: se alaba la belleza física, que está estrechamente relacionada con la bondad y la suerte; en todos los cuentos, el objetivo de la heroína es casarse con el príncipe y vivir felices y comer perdices, los personajes femeninos feos representan la maldad y la mezquindad… Después de crecer con estas historias, no es raro que el máximo objetivo de muchas niñas sea casarse con un hombre guapo y rico, vivir en una casa enorme y tener hijos.

Yo, personalmente, no me opongo a que las niñas y los niños sigan leyendo estos cuentos, siempre y cuando se aborden con una actitud crítica de ciertos elementos,  pero considero que deben comenzar a publicarse otras historias que respeten la perspectiva de género con el fin de no seguir perpetrando estereotipos rancios que luego se transfieren a la sociedad.

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Los niños no vienen con un manual debajo del brazo

 

              Educar a un niño no es fácil. No es fácil ni para los progenitores ni para el profesorado, pues requiere grandes dosis de paciencia, de empeño y esfuerzo, cualidades que no siempre nos acompañan. Una amiga me recomendó hace tiempo un libro de Lucía Etxebarria y Goyo Bustos titulado El club de las malas madres. Ahora que ya lo he terminado puedo afirmar con rotundidad que es uno de los mejores libros que he leído en mi vida (no sé si con 26 años se puede decir que haya vivido mucho, pero ahí lo dejo).

Al contrario que otras obras escritas por importantes psicólogos o pedagogos, que basan sus afirmaciones en teorías científicas, muchas de las cuales se contradicen de un experto a otro, sobre educación, este libro refleja la experiencia de una madre y de un profesor de primaria. No tiene mayor pretensión que esa, contar experiencias vividas personalmente o por personas cercanas a ellos y las conclusiones que de ellas han obtenido.

             A raíz de fenómenos como la generación Ni-Ni, los niños de la llave, el botellón o el fracaso escolar, han surgido muchas preguntas acerca de si es correcta la manera en la que se está educando hoy a los niños. Por supuesto que estos fenómenos no afectan a todas las familias, pero si es cierto que la sociedad ha cambiado y quizás no hayamos sabido cómo adaptar esos cambios a la formación de los menores.
Al igual que no se puede educar en las escuelas como hace 50 años, tampoco se puede criar a los hijos como antaño, y muchas personas se sienten frustradas por no manejar mejor las circunstancias.

La primera pregunta que plantea la autora es: ¿Existe la madre perfecta? Señala la actitud crítica que las amas de casa muestran hacia aquellas madres que trabajan fuera de ella, y la de éstas que se indignan al ver que hay mujeres que prefieren dedicarse al cuidado de la casa y la familia en lugar de disfrutar de un trabajo remunerado. La verdad es que las dos pueden ser unas madres excelentes o desastrosas. La capacidad de educar y de ocuparte de tu hijo no depende de dónde desempeñes tus otras tareas.

El tercer capítulo se centra en la infancia, una etapa fundamental para el desarrollo de los peques. Muchas personas tienen tendencia a subestimar la capacidad de los niños a entender las cosas y a razonar si se les explica bien. Cúantas veces se recurre al: ¡Hazlo porque lo mando yo y punto! De esta manera el niño aprenderá a obedecer pero desconociendo que quizá aquello que se le pide es lo mejor para él. A menudo también se recurre al bofetón. Tampoco es difícil encontrar a alguien que te diga: Una buena hostia a tiempo no le habría venido nada mal. En ese caso el niño obedecerá porque el que le ordena es más fuerte que él, así que en cuanto encuentre a otro individuo más débil recurrirá al mismo método.

El niño es capaz de entender las cosas si se le explican bien y si a pesar de todo insiste en hacer lo que quiere, hay que recurrir al castigo, pero nunca a la violencia, aunque sea la manera más rápida y eficaz (sólo en el acto mismo del conflicto) de lograr que te haga caso. Además la actitud que mostrará hacia ti no será de respeto, que muchos creen, sino de miedo, y no habrá aprendido en absoluto la lección, pues en cuanto tú no estés delante para soltarle una torta, hará lo mismo que le habías prohibido o, tal vez, cosas peores.

               Hoy en día se le da mucha importancia a los bienes materiales. Muchos progenitores se preocupan de que a sus hijos no les falte de nada: un buen colegio, ropa por doquier, una bici último modelo, la videoconsola, el televisor en su cuarto, el ordenador, las vacaciones, intercambios en el extranjero… De esta manera se intenta cubrir mediante bienes materiales la falta de cariño y de tiempo que dedican a sus retoños. Se le da todo, pero no se le enseña qué uso darle a las cosas. El niño, por iniciativa propia, no aprende cuánto rato debe utilizar el ordenador ni qué páginas web consultar, no va a apagar la tele cuando emitan un programa no apto para su edad, necesita que un adulto responsable le diga qué hacer. Aunque a nadie nos gusta que nos renieguen ni nos prohíban hacer algo que nos gusta, muchos niños ven en la actitud pasiva de sus padres desinterés y desatención.

Cuando era adolescente me fastidiaba mucho que mi madre me estuviera esperando en la ventana cuando llegaba a casa un sábado por la noche, porque me daba vergüenza que mis amigos pensaran que era una niña mimada o algo así. Aunque ahora he comprendido que a mi madre le daba miedo que tuviera que cruzar sola una calle peatonal por donde a esas horas no había ni un alma, y que pudiera salirme alguien de detrás de un matorral o una columna. Esas cosas se aprenden con los años. Sin embargo, es cierto que aunque me fastidiara aquello, sabía que lo hacía porque me quería y porque se preocupaba de que pudiera pasarme algo malo.

Es imprescindible que los padres establezcan una buena comunicación con los hijos. Estos deben sentir que pueden contarles todo y que éstos estarán siempre dispuestos a escucharle y aconsejarle, y que son capaces de dejar otras cosas que estén haciendo para atenderles. Es imprescindible también establecer un horario desde que nacen, pues el niño necesita orden que le proporcione estabilidad y seguridad.

Para todo esto lo fundamental es dar ejemplo. No se puede exigir a los hijos que se ajusten a unos horarios, que tengan su habitación recogida, que no olviden los materiales escolares en casa, que coman de todo, etc., si los padres no lo hacen. Para ellos sus padres son el modelo a seguir y muchas de las cosas que hacen las hacen precisamente por imitación (aunque no siempre): es más probable que un niño ame la lectura si ve que sus padres leen y además disfrutan, un niño apreciará la higiene diaria si sus padres se asean todos los días (Lucía cuenta que a menudo se baña con su hija, no sólo para ahorrar agua, sino porque es un momento precioso para pasar con ella), un niño comerá todo lo que le pongan en el plato si sus padres también lo hacen…

Uno de los capítulos más interesantes (no quiero decir con esto que los otros no lo sean) es el que trata sobre el modelo de sociedad que se les inculca, consciente o inconscientemente, desde chiquitines. Lucía afirma que hay muy pocos cuentos que le gusten, porque la mayoría (Blancanieves, Cenicienta, y alguno moderno que no recuerdo) muestran un rol femenino anclado en el pasado. Ella cuenta que cuando le leyó a su hija el cuento de Cenicienta, éste no terminó en la boda, sino que después Cenicienta trabajaba fuera del castillo mientras el príncipe se ocupaba de los hijos y de las tareas domésticas. Es otra manera de ser felices y comer perdices.
Además de los libros y las pelis están los juguetes, otra manera infalible de perpetuar los roles de siempre. Aunque tu intentes que a tus hijos no les guste tal o cual juguete (ella aborrece las Barbies, como una servidora) es inevitable que un día tu niña quiera una porque todas sus amigas tienen una (o dos, o tres). O le compres a tu hijo una cocinita si te ve cocinar y le gusta, y después deje de jugar con ella porque en el cole los otros niños se ríen de él. Uno no puede, a veces a nuestro pesar, vivir al margen de la sociedad que nos rodea. Cita el nombre de unas muñecas, las Bratz (al parecer muy famosas) cuya indumentaria no es precisamente la que llevan las niñas que juegan con ellas, sino que más bien, se asemejan a Julia Roberts en Pretty Woman. Una manera de inculcarles el modelo estético que deben desear. Así es normal que haya niñas que con diez u once años estén deseando maquillarse, ponerse tacones, minifalda, pantalones dolorosamente ajustados, y no precisamente para jugar en casa a disfrazarse (cosa que hemos hecho todas, al menos yo) sino para presumir en la calle y en el colegio. Si la niña ve que su madre se preocupa más por su aspecto (el peso, la crema antiarrugas, la peluquería) que por su intelecto, seguramente ella mostrará las mismas inquietudes en el futuro.

                El último punto que me gustaría tratar, y también el más delicado, es el tema de la custodia en caso de separación o de divorcio. Ahora que está tan de actualidad la cuestión de la custodia compartida, los autores afirman que ésta no es viable salvo en caso de mutuo acuerdo y en parejas que terminan razonablemente bien. Porque en aquellos casos en que los progenitores se lleven a matar, los que más van a sufrir son los niños, que tienen que soportar cómo las dos personas que más quieren en el mundo, se insultan y actúan expresamente para causar daño al otro. Muchos progenitores de lo único que se preocupan en caso de divorcio es del dinero (la casa, la pensión) sin pararse a pensar que son bienes para el disfrute de los hijos.

Todavía hoy son las madres las que en su mayoría se quedan con la custodia, y ¿por qué? Pues por la sencilla razón de que siguen siendo las que acuden a las reuniones del colegio, las que llevan al niño al médico, las que se ocupan de las comidas, el baño, los deberes… Goyo, que como he dicho anteriormente es profesor de primaria en un colegio, afirma que la gran mayoría de las personas que van a las tutorías para hablar con él son las madres, y Lucía, cuando va al médico con su hija, o al parque, o al cumpleaños de alguna amiga de la niña, siempre coincide con madres, casi nunca con padres, lo cual demuestra que en un alto porcentaje de casos son las mamás las que mejor pueden ocuparse de sus retoños en caso de divorcio. Esto tampoco es bueno para ellas, porque al tener que ocuparse solas de sus hijos (las visitas del padre son cada 15 días) no pueden invertir más tiempo en ellas, en realizar cursos para poder acceder a una promoción en el trabajo, en quedar con sus amigas, en hacer deporte. En un mundo ideal, las parejas no se divorciarían, y si lo hicieran lo harían tan amistosamente que los dos conservarían la custodia de los hijos. Desgraciadamente no vivimos en un mundo ideal.

              

A pesar de la extensión del texto, ésto no ha sido más que un pequeño resumen de lo que se cuenta en este maravilloso libro. Tanto l@s que estéis de acuerdo con los análisis planteados, como l@s que no, os recomiendo que leáis el libro. A mí no sólo me ha enseñado muchas cosas, sino que además me ha entretenido sobremanera, me ha emocionado y me ha hecho reír con algunas de sus divertidísimas anécdotas.

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EL DULCE SABOR DE UNA MUJER EXQUISITA por Gabriel García Márquez

Un amigo me ha enviado esta mañana un email con un texto magnífico. Tanto me ha gustado, que no he dudado en subirlo a mi blog, para que todas aquellas personas que suelen leerme puedan apreciar el valor de lo que expresan estas palabras. A disfrutarlo!!

 

Si aún no ha pasado el bisturí por tu piel,

si no tienes implantes de silicona en alguna parte de tu cuerpo,

si los rollitos no te generan trahuma,

si nunca has sufrido de anorexia,

si tu estatura no afecta tu desarrollo personal,

si cuando vas a la playa prefieres divertirte en el mar

y no estar sobre una toalla durante horas,

si crees que la fidelidad sí es posible y la practicas,

si sabes cómo se prepara un arroz,

si puedes preparar un almuerzo completo,

si tu prioridad no es ser rubia a como de lugar,

si no te levantas a las 4:00 a.m. para llegar primera al gimnasio,

si puedes salir con ropa de gimnasia tranquila a la calle un domingo

sin una gota de maquillaje en el rostro…

ESTÁS EN VÍA DE EXTINCIÓN….

Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies,

si no aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz.

Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca,

ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo,

es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa

y un buen consejo puede alegrarte la vida.

Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos,

ni más cargos académicos,

es aquella que sacrifica su sueño temporalmente por hacer felices a los demás..

Una mujer exquisita no es la más ardiente

(aunque si me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes…

Los que estamos fuera de foco somos los hombres )

sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama.

Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada al ser admirada por su belleza

y elegancia, es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.

Y un HOMBRE… UN HOMBRE EXQUISITO es aquel que valora a una mujer así…

Que se siente orgulloso de tenerla como compañera…..

Que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca su amado instrumento…

Que lucha a su lado compartiendo todos sus roles,

desde lavar platos y atender tripones,

hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes….

La verdad, compañeros hombres,

es que las mujeres en eso de ser ‘Muy machas’ nos llevan gran recorrido….

¡Qué tontos hemos sido -y somos-

cuando valoramos el regalo solamente por la vistosidad de su empaque…!

Tonto y mil veces tonto el hombre que come  mugre en la calle,

teniendo un exquisitímo manjar en casa.

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Los hombres siguen teniendo miedo al placer sexual de las mujeres

               Una lectora del blog me ha pasado este enlace, el cual me parece interesante subir en estos momentos, dado que en 6 días se conmemora el Día Internacional contra la mutilación genital femenina. Nunca podremos alcanzar una igualdad real si se nos niega nuestra capacidad y necesidad fisiológica del placer sexual y si se nos obliga desde pequeñas a ocultar nuestro cuerpo y a avergonzarnos de él como está pasando en muchos lugares del planeta.

Hace un año colgué en mi blog un artículo con toda la información que pude encontrar sobre el tema, así que este año en lugar de palabras, me quedaré con las imágenes, pues ya se sabe que “una imagen vale más que mil palabras”. Para todas las que queráis más información podéis ir a los archivos de febrero de 2009.

Terminaré esta pequeña introducción al vídeo afirmando que cada día estoy más agradecida a mi madre por haberme parido MUJER. Ojalá algún día todas las mujeres del planeta puedan decir lo mismo.

 

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