Archive for abril, 2010

PROHIBICIÓN DEL VELO ISLÁMICO: ¿COARTAR LIBERTAD RELIGIOSA O LUCHAR CONTRA LA SUMISIÓN DE LAS MUJERES?

                     Hablar sobre aspectos que afectan a las religiones nunca fue un asunto fácil, pero todavía resulta más complicado si la religión en cuestión representa a una minoría de la población, mayormente inmigrantes, pudiendo así caer en la demagogia y el racismo con respecto al de fuera.

Estos días es noticia que una alumna musulmana de un colegio de Pozuelo de Alarcón (Madrid) se ha negado rotundamente a desproveerse del velo, llamado “hiyab”. El consejo escolar ha aconsejado a los padres de esta alumna que la inscriban en otro centro ya que éste prohíbe el uso de cualquier prenda que cubra la cabeza y/o el rostro (gorras, gorros, pañuelos, sombreros…). Tanto la niña como los padres ya han anunciado que ni piensan cambiar a Najwa de centro ni tampoco piensan quitarle el velo, además el presidente de la Federación de Entidades Religiosas Islámicas de España (Feeri), Mohamed Ali, anunció que emprenderá acciones legales contra el instituto de Pozuelo y que presentarán un recurso ante el Tribunal Constitucional. Queda así declarada una guerra más peligrosa de lo que parece a primera vista, ya que podrían multiplicarse los casos en el resto del Estado.

              En Francia ya están acostumbrados a lidiar con estas situaciones. Allí hace ya años que las niñas musulmanas saben que se tienen que quitar el pañuelo al acceder al recinto escolar y que pueden volver a cubrirse la cabeza una vez salgan del centro. La novedad es que ahora el país galo piensa vetar el uso del velo integral, llámese burka o nikab, incluso en la calle, y en Bélgica, hoy 22 de abril sus diputados van a decidir si prohibir totalmente su uso o no. Así que podemos ver que el asunto está en boca de todos los europeos.

Llegados a este punto me gustaría plantear varias preguntas a modo de reflexión: ¿son Francia, España, Suiza, Bélgica y muchos más países racistas en su conjunto?; ¿son Irán, Afganistán, Arabia Saudí y muchos otros, racistas en general?; ¿es el velo un símbolo principalmente religioso o un elemento para someter y esconder a las mujeres?; ¿impone el Corán, de manera explícita, el uso del velo para las mujeres?


Ahora voy a exponer mis respuestas:

              Aunque es cierto que en estos países europeos, los partidos fascistas están recibiendo cada vez más apoyos, no creo que la sociedad en su conjunto pueda denominarse como racista. Siempre ha sido difícil pertenecer a una minoría, pero en cualquier rincón del planeta. No olvidemos como trata Marruecos a su población bereber y saharaui; a los drusos y palestinos en Líbano; a los Kurdos en Irak, a la población asiática inmigrante en Arabia Saudí; a los tibetanos en China; a los indígenas en México o Guatemala… Y, sin embargo, todos estos países tienen algo en común: la población masculina continúa sometiendo de una manera u otra a la población femenina.

Respecto al tema del velo, parece que no hay un consenso en si las mujeres deben llevarlo o no. Conozco a más de una mujer musulmana que no lo lleva argumentando que el Corán no lo exige. Parece ser que en origen, el velo era una prenda que portaban las mujeres del profeta para distinguirse del resto de las féminas, así que hoy en día ya no tendría sentido llevarlo. Es curioso que durante la primera generación de inmigrantes en Francia prácticamente ninguna mujer hacía uso del hiyab, y, sin embargo, hoy en día es más habitual encontrar mujeres musulmanas con la cabeza cubierta.

Hay muchas culturas que siguen considerando al cuerpo femenino como algo sucio y que necesita ser escondido. Cuando veo a estas mujeres me vienen a la mente todas aquellas que desde principios del siglo XX lucharon por desprenderse de todos esos elementos que las oprimían: los tacones perdieron altura, los trajes de baño se fueron haciendo cada vez más reducidos, el sujetador fue durante unos años elemento de opresión y muchas mujeres optaron por no llevarlo, las faldas se fueron acortando y fueron poco a poco sustituidas por los pantalones, que dejaba así de ser una prenda exclusivamente masculina, las mangas de camisas y camisetas cada vez más cortas, los escotes más generosos y así hasta llegar a la vestimenta de la actualidad.

             Aquí hay dos cosas muy claras: lo primero es que queda patente la enorme necesidad de establecer un sistema laico en las instituciones públicas, donde no tenga cabida ningún elemento religioso (después cada un@ en su ámbito privado que practique la religión que le dé la gana) y segundo, que se deben respetar las costumbres del país. Yo sé que si voy a Irán, nada más bajar del avión deberé ponerme el chador, cosa que haré por respeto a la gente del país aunque me reviente la idea (y para evitar que me multen, claro está); así mismo, si en un establecimiento tienen unas normas habrá que cumplirlas (no siempre, hay algunas que carecen de sentido y que hay que luchar para modificarlas), en la medida de lo posible. Como anécdota personal, a mí me prohibieron llevar al colegio mis vaqueros rotos por las rodillas y mis camisetas XXL y me tuve que morder la lengua. Eso sí, me los ponía para salir por ahí sin ningún problema.

Gracias a miles de mujeres hemos avanzado mucho en los últimos años y no es cuestión de perderlo ahora.

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LAS NIÑAS YA NO QUIEREN SER PRINCESAS

 

              

 

 Ayer me quedé perpleja al escuchar una noticia que decía algo así: “La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, prohibirá los cuentos tradicionales, como Blancanieves o Cenicienta, por su concepción machista de los personajes femeninos”.

Así dicho a botepronto, suena a censura rancia. Aunque si profundizamos más en el tema, nos daremos cuenta de que el asunto no es tan simplista ni tan radical como lo quieran ver algunos.
La noticia, en realidad, anuncia la publicación de una guía de materiales didácticos bajo el lema “Educando en Igualdad” con el que se pretende fomentar la igualdad entre los más pequeños y prevenir la violencia de géneros.

               Los bebés nacen con un sexo definido, pero no con un género. Todos se comportan de igual manera, independientemente de que sean niñas o niños. A medida que van creciendo, sus comportamientos van diferenciándose cada vez más. ¿A qué se deben estas diferencias? ¿Es genético o más bien fruto de los comportamientos establecidos y aceptados por la sociedad?

Si analizamos en su conjunto, en la mayoría de los cuentos tradicionales la mujer es la pobre desgraciada maltratada por la sociedad que necesita de un príncipe azul que la salve, que la lleve a su castillo y finalmente la tome como esposa. Blancanieves es maltratada por su madrastra y tiene que huir porque su vida corre peligro. Cuando llega a la casa de los enanitos, ellos le dicen que “—¿Quieres cuidar de nuestra casa? ¿Cocinar, hacer las camas, lavar, remendar la ropa y mantenerlo todo ordenado y limpio? Si es así, puedes quedarte con nosotros y nada te faltará” (¿acaso Blancanieves no sabía hacer nada más?). Un día la madrastra convertida en anciana le ofrece una manzana envenenada (sin pasar por alto la referencia a la maldad femenina evocada en el Génesis, donde  Adán y Eva fueron expulsados del paraíso por culpa de ella, profes, que fue quien le incitó a morder la fruta prohibida) y solamente podrá recuperarse cuando su príncipe la bese; Cenicienta es obligada a trabajar día y noche como sirvienta de su madrastra y sus hermanastras, a pesar de ser de sangre noble, porque el palacete donde viven pertenecía a su padre, pero todas sus posesiones le fueron arrebatadas por estas malvadas mujeres; la Bella durmiente es condenada por el hada mala a pincharse con una aguja y sólo despertará con un beso; la Sirenita debe enamorar al príncipe para salvar a su padre que ha sido secuestrado por Úrsula, la bruja del mar, y como estos cuentos podríamos seguir citando otros muchos.

                ¿Os habéis percatado de que son las mujeres las mayores opresoras de otras mujeres, llevadas por la ira y la envidia que les provoca la belleza de la protagonista buena, y que solo podrán salvarse gracias a la intervención de un hombre? Seguro que no os suena raro.

Estos cuentos no son solo historias para dormir a los niños y niñas, sino que se les está inculcando un modelo, que les gusta, no lo vamos a obviar, pero no se les da opción a escuchar historias diferentes. En todos los cuentos encontramos los mismos patrones: se alaba la belleza física, que está estrechamente relacionada con la bondad y la suerte; en todos los cuentos, el objetivo de la heroína es casarse con el príncipe y vivir felices y comer perdices, los personajes femeninos feos representan la maldad y la mezquindad… Después de crecer con estas historias, no es raro que el máximo objetivo de muchas niñas sea casarse con un hombre guapo y rico, vivir en una casa enorme y tener hijos.

Yo, personalmente, no me opongo a que las niñas y los niños sigan leyendo estos cuentos, siempre y cuando se aborden con una actitud crítica de ciertos elementos,  pero considero que deben comenzar a publicarse otras historias que respeten la perspectiva de género con el fin de no seguir perpetrando estereotipos rancios que luego se transfieren a la sociedad.

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