Archive for Simone de Beauvoir

EL SEGUNDO SEXO

Comenzaré por el volumen II.

En la primera línea del libro, Simone hace una afirmación que seguramente escandalizó a más de una persona en su época y es la siguiente:”On ne naît pas femme: on le devient” (No nacemos mujeres: nos volvemos). No se refiere evidentemente al sexo, sino al género, dos conceptos que hay que tener claros desde el principio, ya que aunque ella hable de sexo, se refiere siempre al género, a aquellas cualidades, obligaciones, responsabilidades… que se atribuyen a las mujeres y que varían a lo largo de la historia. No así el sexo u órganos genitales.

Afirma que la “mujer” es un producto elaborado por la civilización y que se encuentra entre el hombre y el castrado. Cuando niñas y niños nacen conciben el mundo de la misma forma, a través de sus ojos, manos, oídos, etc., pero es a partir del descubrimiento de sus órganos genitales que comienzan a tener una visión diferente, influenciada, claro está, por la actitud de los adultos.

Explicaré este hecho de forma más detallada. Cuando el bebé nace se siente estrechamente ligado a la madre, a sus caricias, a su mirada, intenta seducirla y llamar su atención por medio de una sonrisa, del llanto. Unos años más tarde la separación del contacto constante con la madre le producirá un sentimiento de angustia que será mayor en el caso de los chicos, ya que mientras que a la niña se la sigue mimando y se le permite ciertos comportamientos y actitudes, a los niños se les niega ese apego por miedo a que adquieran costumbres impropias a su género. Se considera al niño “un hombrecito” (un petit homme) y por lo tanto no debe pedir caricias constantemente, no debe mirarse al espejo, no debe llorar… El proceso de maduración en los niños es demasiado brusco y eso provoca en muchas ocasiones un enfrentamiento interno con otros miembros femeninos de la casa (hermanas o primas). Afirma Beauvoir que muchos de ellos se obstinan en seguir comportándose como niñas, “ce qui est une des manières de s’orienter vers l’homosexualité” (es una forma de orientarse hacia la homosexualidad). Al niño se le exige más que a la niña. Para ello se fomenta el orgullo de su virilidad, noción al principio abstracta, que se encarna posteriormente en el pene. Es a partir de la toma de conciencia de su sexo que el niño comienza a concebir el mundo de manera diferente al de la niña.

Muchas veces las mujeres que se encargan del cuidado del niño otorgan un nombre propio al sexo del pequeño, le hablan como si de una persona se tratase, haciendo que se convierta en un “alter ego” más inteligente, más astuto y más hábil que el propio individuo. Por ello, cuando el niño o el hombre se siente frustrado, busca la salvación en el poder de su virilidad.

Sin embargo, no se presta demasiada atención a los genitales de la niña, con lo que ésta durante años pensará que carece de ellos, es decir, que no tiene sexo. A esto se denomina “complejo de castración” femenino.

La niña buscará su alter ego en un objeto exterior a su cuerpo: sus muñecas. La muñeca representa su persona entera y además es un objeto pasivo. Ella expresa sus deseos a través de sus muñecas:  las trata como le gustaría ser tratada, las viste tal y como le gustaría vestirse ella y muchas veces se compara con princesas o personajes de cuentos de hadas. Podemos resaltar que, tanto en español, como en francés, se utiliza el término “muñeca” para referirse a una joven atractiva, perfecta y pasiva, que necesita que se ocupen de ella. Así se ha considerado la pasividad como una característica esencial de la mujer “femenina”.

 

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Análisis y reflexiones sobre “El segundo sexo” de Simone de Beauvoir.

          

He comenzado a leer la obra más influyente y conocida de esta autora francesa a la que admiro, tanto por su filosofía acerca del feminismo y las mujeres, como por su talento como escritora. Se considera a su Deuxième sexe como el manifiesto feminista por excelencia. Me parecía imprescindible no dedicar un espacio a mi blog de mujeres a las ideas que esta notable mujer difundió a lo largo de su vida.

Iré introduciendo notas a medida que avanza mi lectura. Espero que mi granito de arena sirva para dar a conocer su filosofía  a todas aquellas personas que no tienen costumbre de leer acerca del feminismo o que nunca se sintieron atraídos por la genial Simone de Beauvoir.

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